La policía que me amó, por Pedro Sarmiento Sandoval

policia-londres-atentado_foto610x342Esta historia de amor comenzó al salir del supermercado. Tomé una calle aledaña por la que siempre iba porque veía que otros coches hacían lo mismo. Nunca sospeché que existía una prohibición al respecto, pero sí que la había. Entonces al doblar la calle me encontré con una patrulla de la policía que detuvo a varios coches, entre esos al mío. Fue cuando apareció ella, una policía que me saludó y que comenzó a hablar conmigo sobre la infracción que yo había cometido.

Me explicó que ellos estaban allí porque los vecinos se habían quejado de que muchos no respetaban dicha restricción. También me pidió que comprendiera que, a pesar de que ella lo lamentara mucho, me tenía que poner una multa. Yo le expliqué que me confié al ver otros coches circulando. Ella me recalcó que yo debía ser más cuidadoso, sobre todo en las zonas residenciales. Me pidió mi licencia y sólo le pude mostrar una fotocopia, porque en ese momento estaba en proceso de renovación del pase. No me puso ningún problema. Seguimos conversando un poco más y fue cuando me di cuenta de que su tono de voz era tan amable, tan educado, tan respetuoso, que sentí que en cualquier momento ella podría invitarme, junto con mi mujer y mi pequeña hija, a tomar el té en la sala de su casa. Aquello era extraordinario, nunca me imaginé que pudiera existir en el mundo una policía que mostrase tanto respeto por el ciudadano.Recibí entonces la multa y me despedí con la pesadumbre de quien se despide de un buen amigo para siempre. Como me suele pasar en casos parecidos estuve varios días triste. Sentía congojo de que aquella historia de “amor” no hubiera sucedido en una calle de Bogotá, Medellín o Cali, sino en una del Reino Unido, donde vivo como un inmigrante más.

Suelo sentir nostalgia de lo que podemos ser y no somos los colombianos. Me amarga pensar que en Colombia es casi improbable que pudiera ser tratado con tanto respeto por un uniformado. Los recuerdos que tengo de mi contacto con la policía en mi condición de ciudadano común y corriente no son los mejores. Presencié en Colombia más de una vejación cometida por policías, sobre todo contra gente pobre y habitantes de la calle. Aunque tengo más de 15 años fuera de mi país nunca he olvidado el temor que yo sentía de la policía en mi vida cotidiana, al punto de que si veía un uniformado cerca prefería alejarme para evitar cualquier tipo de agresión. Quizás a esta paranoia contribuyó un recuerdo doloroso que tengo de cuando cumplí 16 años. Ese día desgraciadamente me dejé olvidada en mi casa la billetera con los documentos, y la policía me detuvo. Pasé una noche infernal en un calabozo, en medio de delincuentes de todo tipo. Yo estaba tan aterrorizado que recuerdo que me pegué a la reja cual corderillo de pesebre. En eso se acercó un policía y en medio de mi ingenuidad lo que hice fue saludarlo: “Buenas noches, señor agente”. El policía me miró con un odio atroz y me gritó: “este hijo de %&# ¿qué se está buscando? ¿Quiere que entre y lo reviente a patadas?” ¡El energúmeno se disgustó porque lo saludé! Para mi fortuna no encontró las llaves del calabozo. Desgraciadamente, esto no ha cambiado mucho en los últimos años.mujerpoliciacolombia

En Colombia una reciente sentencia del Consejo de Estado condenó a la Nación a pagar una indemnización a un campesino por la brutal agresión que sufrió por parte de un policía. Además, la sentencia deberá ser estudiada por todos los policías que quieran un ascenso en la institución, con la intención de contrarrestar este tipo de violencia. Según señala la sentencia del Consejo de Estado: “el trato desigual, excesivo e irracional, en el uso de la fuerza desplegada por el oficial de la Policía, obedeció al seguimiento de patrones de discriminación por razones de precariedad social, aspecto físico y vulnerabilidad económica en virtud de su origen campesino”. Es decir, en buena parte el campesino fue víctima de la agresión porque no era un labriego rico o un hacendado; de haberlo sido seguramente el funcionario agresor le habría hablado con el mismo tono y modales que le escuché a la ejemplar policía inglesa.

Pedro Sarmiento Sandoval,
periodista colombiano y doctor por la Universidad de Salamanca

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2 Comments

  1. Hans abril 8, 2014
    • Pedro Sarmiento abril 23, 2014