El Madrigal debe ser clausurado, ‘stop’ de una vez al racismo en el fútbol

El Madrigal. jpgYa es hora de dejar de mirar a un lado. Hay que poner coto a la barra libre contra el racismo. Lo sucedido en El Madrigal el pasado domingo no debe volverse a repetir. Que alguien lance un plátano u otro objeto o imite el sonido de un mono a un jugador por el hecho del color de su piel es arcaico. Es anti natura en pleno siglo XXI. Somos unos privilegiados. Tenemos toda la libertad del mundo para hacer lo que queramos, pero no se puede faltar a la dignidad ni al respeto a ninguna persona por el simple hecho de tener otro color de piel. Las autoridades competentes futbolísticas deben quitarse la careta y acabar con los gestos xenófobos durante la celebración de un partido.

Dani Alves resolvió la situación comiéndose un plátano. Algo similar le ocurrió a Luiz Pereira en un derbi de los 80. Al brasileño le lanzaron una lata de Coca Cola en el Fondo Sur cuando fue a recoger el balón tras la portería defendida por Belza, y al carismático central, no se le ocurrió otra cosa que coger la lata y echar un buen trago al refresco. No es algo que debamos tomarnos en broma. No vale como excusa la animadversión que Dani Alves ha generado en algunas aficiones por su comportamiento en el césped. Eso es algo que él también debe contribuir a que no ocurra evitando sus gestos, bien simulando faltas o celebrando con excesiva algarabía goles que no son tan decisivos y que pueden herir susceptibilidades en la grada contraria, pero también es  cierto, que cada uno celebra los goles y los triunfos como le venga en gana, aunque hay que saber guardar las formas y el lateral azulgrana no lo ha hecho en más de una ocasión, pero insisto, esto no debe ser tomado como excusa para aprobar un comportamiento indigno desde la grada.

Si se nos llena la boca de que tenemos la mejor Liga del mundo hay que demostrarlo. También dando ejemplo ante una situación vergonzosa como la vivida el pasado domingo en El Madrigal. Al comité pertinente no le debería temblar el pulso y sentar cátedra con un castigo drástico. Se especula con un multazo al estadio del Villarreal, pero se perdería una gran ocasión para concienciar a la sociedad. Habría que clausurar su estadio con un partido. Un estadio que hace unos meses vivió otra imagen dantesca: el lanzamiento de un bote lacrimógeno. El Comité de Competición impuso una multa de 6.000 euros y apercibió al estadio de ser clausurado. Blanco y en botella. Al fútbol se debe ir a disfrutar. Nos quejamos de la bajada de afluencia de público y que en la Bundesliga o la Premier las familias van enteras al fútbol. No me extraña. Da pánico ir al fútbol en Espña viendo estos comportamientos.

Es cierto que un colectivo no puede pagar la inconsciencia o la salida de tono de un individuo en particular. Es cierto que antes hubo gritos racistas contra Dani Alves en el Bernabéu o en el Calderón. Que  en su día, Etoo se plantó ante gritos racistas  en La Romareda que a Roberto Carlos le llamaron ‘macaco’ en el Camp Nou y Calderón, como que Rondón, Paulao, Nyom, y tristemente, una larga serie de futbolistas hayan sido humillados con gritos fuera de tono. Los colegiados no ejercieron de jueces en todos estos casos. Como mínimo debieron de haber parado los partidos. Algunos hasta ignoraron esa situación sin reflejarla en el acta. Fernández Borbalán sí lo hizo en el caso de Alves en El Madrigal.

El Villarreal ha obrado con diligencia y ha dado con el culpable y le ha retirado el carnet, así como su asistencia de por vida al estadio. Ha hecho lo que debía. Otros, como en el Atlético siguen sin dar con la identidad del sujeto que lanzó el mechero a Cristiano Ronaldo. Inaudito. Con la cantidad de cámaras que hay instaladas en el estadio colchonero. Se fue de rositas. Como muchos clubes en situaciones vergonzosas. Todo se arregla con la multa de rigor. Hay que poner freno al racismo en el fútbol y la mejor manera es imponiendo una

About Francisco J. Molina Quirós

Desde 1988 ligado al periodismo deportivo, pero me encanta escribir sobre lo que me rodea.

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  1. Jimena Narvaiza Otero abril 29, 2014